Exposición del Embajador Alberto Iribarne
Montevideo, 18 de junio de 2021
Sin duda podemos afirmar que el MERCOSUR sigue siendo el centro de nuestra política de integración regional y que se ha mantenido a lo largo de estos 30 años a pesar de las crisis internas, internacionales por las que hemos pasado, así como a los diferentes cambios de gobierno.
Que también podemos decir que la integración trasciende lo económico comercial más allá de la importancia crucial de esto y que se han alcanzado diferentes logros en materia política, educativa, cultural en lo científico tecnológico y en la integración física.
Y por último podemos afirmar que un elemento central es que el MERCOSUR es una zona de paz, sin hipótesis de conflicto y en la que los valores de la democracia y la vigencia de los derechos humanos son pilares sustanciales. Con el MERCOSUR hemos logrado pasar de las confrontaciones políticas y económicas al entendimiento y la cooperación.
Estoy convencido de que tenemos un destino común y que debemos seguir construyendo un proyecto común porque la mejor manera de insertarnos en el mundo es haciéndolo en conjunto.
Del mismo modo creo que tenemos que seguir buscando puntos de contacto y que cuando aparecen diferencias, lo que es lógico porque tenemos intereses diversos pluralidad de ideas, se conversen se procesen y de ninguna manera se profundicen y menos aún que se inventen cuando no existen. Hay que encontrar el método, los mecanismos eficaces de concertación de intereses y de resolución de diferencias para que como alguien dice los problemas metodológicos no nos lleven a una crisis existencial.
Por supuesto que hay fuerzas centrífugas que atentan contra la unidad contra la integración, que por otra parte ese proceso no marcha a la velocidad deseada pero frente a ello debe primar el convencimiento de que es mejor integrarnos al mundo en conjunto y no hacerlo individualmente., pese a como dice Enrique Iglesias frustraciones desencantos o expectativas malogradas.
Creo también que el esfuerzo integrador no sólo lo tienen que hacer los gobiernos nacionales sino también para que sea fructífero, otros actores políticos, como los gobernadores, legisladores, intendentes o sociales, como los sindicalistas, los empresarios, hombres y mujeres de la cultura o del mundo académico. O sea que participen nuestras sociedades que son en definitiva, los beneficiarios del proceso de integración.
A lo largo de estos 30 años se han producido un sinnúmero de cambios a nivel mundial y por solo destacar algunos de ellos me gustaría mencionar:
1° la acentuación de la globalización
2° consecuentemente el desarrollo de las cadenas de valor globales impulsadas por la revolución en las comunicaciones y en las tecnologías de la información que disminuyeron enormemente los costos
3° la emergencia de China como potencia y sus serias confrontaciones con EEUU siendo que con ambos países tenemos un fuerte relacionamiento
4° el cambio climático y sus consecuencias económicas y sociales
5° la pandemia del coronavirus que aún estamos padeciendo y mantiene a nuestras economías deprimidas y con un panorama incierto y complejo en cuanto como se está dando la recuperación en los distintos países regiones o sectores
Frente a este mundo cambiante el MERCOSUR enfrenta dificultades sistémicas.
EL COMERCIO INTRARREGIONAL
Comercio que creció a excelentes tasas durante los primeros años, durante la década del 90 pero que luego se estancó y permanece así. De todos modos lo importante a destacar es que pese a esa declinación el comercio intrazona así como fuera en el inicio, continúa siendo de bienes con mayor valor agregado. Esto es exportaciones no tradicionales en general creadoras de puestos de trabajo de calidad
POCOS ACUERDOS COMERCIALES
Quizás si se lo compara con algunos países o regiones pueda decirse pero no diría que esto es así. Ha habido varios acuerdos por ejemplo con la mayoría de los países de la ALADI, ahora está el acuerdo con la UE y el EFTA. En desarrollo varios acuerdos más. Una explicación importante a destacar, como ha dicho Pablo Grinspun, es que siendo nuestros principales productos de exportación de origen agropecuario, ellos son los que tienen que soportar las mayores barreras arancelarias y paraarancelarias. Y esto se debe a la gran capacidad de presión de los sectores agropecuarios de los países desarrollados que ven al MERCOSUR como una amenaza. A su vez nuestros sectores industriales tienen desventajas competitivas. Pero el MERCOSUR sigue siendo la plataforma para que nuestros países se proyecten al resto del mundo.
DIVERSOS INTERESES DE LOS SOCIOS
Nuestros países tienen dimensiones y estructuras productivas muy diferentes. También variables macroeconómicas muy distintas. Con desequilibrios a corregir. Esto dificulta encontrar los puntos de complementación y los acuerdos con terceros países impactan de distinta forma en nuestras economías. Pero debemos discutir como corregir asimetrías entre nuestros países. La experiencia del FOCEM (Fondo de convergencia estructural) ha sido muy valiosa en ese sentido
INSTITUCIONALIDAD
Es cierto que la institucionalidad es débil aun cuando los órganos del MERCOSUR han canalizado, al decir de Marina García del Río, con bastante (distinta) eficacia la cuestión de la observancia de las reglas. Hay que generar nuevos incentivos para crear instituciones supranacionales o intergubernamentales más eficientes.
INTEGRACION INTRAZONA
También en este sentido se han hecho avances pero no a la velocidad deseada. Por ejemplo en la liberalización de los servicios, en el acceso a las compras públicas. Aquí la pregunta es debe avanzarse primero en la eliminación total de las trabas al comercio intrazona? Removerse obstáculos como el reconocimiento de registros y certificaciones. O debe avanzarse en simultáneo con la armonización de los incentivos para la localización de inversiones o con la creación de mecanismos de financiamiento sectorial?
Hemos dicho que el comercio intra zona es bajo, pero con la característica que se trata de un comercio de productos de alto valor agregado. En ese sentido soy de los que piensan que vale la pena insistir en crear nuestras propias cadenas de valor regionales, que beneficien el desarrollo de nuestras economías y la generación de empleo contemplando lo que es un imperativo de la hora, la agenda ambiental.
Hay muchas cuestiones a enfrentar por nuestras cadenas de valor, como ganar productividad, competitividad, infraestructura de energía y comunicaciones, conectividad.
Esto es que no se trata de proponer un modelo económico totalmente abierto especializado en la exportación de materias primas, como tampoco un modelo de economía cerrada en la que debemos producir prácticamente de todo.
Se trata de un tercer modelo que contemple las ventajas de los dos anteriores y que logre un equilibrio. Por supuesto que para que este modelo económico sea exitoso se requiere la articulación entre Estado, empresas (esto es con los empresarios y trabajadores) y la comunidad (sistema) científico tecnológica. Si somos potencia en alimentos y ahora no somos complementarios deberíamos asociarnos para agregarles más valor.
FUTURO
En la situación actual es necesario producir un giro para avanzar en una integración más profunda, lo que a su vez requiere:
1. Un abordaje integral de los problemas que afectan al MERCOSUR, tanto intra-zona como los de relacionamiento externo,
2. Hacerlo con una visión estratégica, vale decir, de largo plazo que parta de un diagnóstico claro del escenario, mundial y regional ahora y en los años venideros
3. Por último, pero no menos importante, que esto se haga con el involucramiento, la participación de los actores económicos y sociales.
El desafío consiste ahora en proponer un programa de pasos concretos, desideologizando las propuestas tanto para fortalecer nuestra integración como para el relacionamiento externo.
Debemos participar activamente como bloque en la elaboración de las nuevas reglas de juego que se están formulando o que se formularán en materia de política económica, financiera, comercial internacionales como respecto al cambio climático o la desigual distribución de la tecnología.
A todos nos conviene, sin importar el signo de los gobiernos seamos más liberales o progresistas, un MERCOSUR más fuerte, más unido con mayor protagonismo y mayor inserción en el mundo.