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La solidaridad del Uruguay con la cuestión Malvinas

Artículo del Embajador Dante Dovena publicado por el diario La República el domingo 1° de abril de 2012.

Desde mi llegada a Montevideo para ocupar el cargo de embajador, he recibido incontables muestras de apoyo en diversos asuntos de relevancia política, comercial y cultural. Esta solidaridad no proviene sólo de las autoridades gubernamentales sino también de intelectuales, referentes políticos, artistas y empresarios uruguayos. Un abanico de personalidades que siempre ha tendido una mano amiga. No puedo decir que esto me haya sorprendido, porque en mi carrera política he sido testigo de los constantes gestos mutuos de hermandad entre nuestros pueblos. Pero sí debo remarcar que el particular nivel de intensidad y compromiso del apoyo uruguayo en cuestiones de gran sensibilidad para la Argentina me ha conmovido profundamente.

Conmovido, sí. Porque si bien las islas Malvinas son para la Argentina un reclamo de soberanía, un caso de Derecho Internacional, una política de Estado plasmada en la Constitución Nacional, entre otros conceptos, son también un sentimiento, una causa nacional que se vive tanto con la razón como con el corazón. Es por ello que el agradecimiento ante las nuevas expresiones de fraternidad de los uruguayos, que defienden como propios los derechos de mi país, viene acompañado de un gran reconocimiento personal.

Este nuevo gesto ha sido contundente. Un heterogéneo grupo, compuesto por figuras destacadas de la política, la cultura y el sector empresarial, ha creado un foro para apoyar el reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Son hombres y mujeres del Uruguay que desean concientizar a la sociedad sobre las implicancias políticas, jurídicas, históricas y ambientales de esta causa verdaderamente latinoamericana.

Tuve el honor de presentar y agradecer a este foro de notables, el pasado 10 de febrero, en la histórica Azotea de Haedo. Esta residencia del ex presidente, Eduardo Haedo, es un verdadero patrimonio de los uruguayos, y hoy tiene un nuevo hecho para sumar a su rica memoria histórica: allí se constituyó el “Foro Malvinas en el Uruguay”, con la presencia y el mensaje del ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro; el embajador del Uruguay en la Argentina, Guillermo Pomi; la ex vicecanciller, María Belela Herrera; el senador Luis Rosadilla, ex ministro de Defensa; la diputada María Elena Laurnaga, presidenta de la Comisión de Asuntos Internacionales; el diputado Daniel Peña Fernández, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Internacionales; el diputado Rubén Martínez Huelmo; el Intendente del Departamento de Colonia, Walter Zimmer; el ex embajador del Uruguay en la Argentina y ex presidente del Partido Nacional, Alberto Volonté; la rectora de la Universidad Nacional de Lanús, Ana Jaramillo, y un extenso grupo de reconocidos políticos, académicos y empresarios, todos ellos absolutamente consustanciados con el rechazo al colonialismo en el Cono Sur.

Incluso, en la ocasión, tuve la gran alegría de recibir y leer públicamente un mensaje de apoyo del Presidente de la República, quien auguraba éxitos al Foro Malvinas, “tan caro para nosotros”, según sus palabras textuales.

Fue una noche en la que tuvieron lugar expresiones de apoyo que quedarán en la historia de las relaciones bilaterales entre ambos países. El ministro de Relaciones Exteriores dijo, por ejemplo, que la cuestión Malvinas no es una prenda de negociación, que no es equiparable a ningún otro asunto de la agenda, y que el apoyo uruguayo es “absoluto, insoslayable e irreductible”, en una clara muestra de su posición anticolonialista, su apuesta al derecho internacional y al multilateralismo.

Declaraciones de este tenor se repitieron en cada intervención. Fue Alberto Volonté quien manifestó: “Las Malvinas son argentinas y, por ser argentinas, son orientales”. El senador Rosadilla, que llegó a alistarse en nuestra Embajada para pelear en las islas, sostuvo que la causa Malvinas “ya está ganada en las conciencias y corazones de las grandes masas”, y el diputado Peña garantizó un “compromiso por la soberanía y por una patria grande libre e independiente”.

Frases contundentes y profundas que se destacan por los argumentos utilizados y también por la convicción política que respalda y da espesor a los razonamientos. Los foristas han hablado desde el conocimiento de la causa Malvinas pero también desde la experiencia internacional que han acumulado en sus diferentes puestos de responsabilidad. Razón, experiencia y sentimiento, apuntando al mismo objetivo: respaldar el reclamo de soberanía. Esto es lo que da al Foro Malvinas una fuerza inédita.

La semana pasada, el martes 27 de marzo, el Foro Malvinas llevó a cabo la primera reunión de trabajo, nada menos que en el Palacio Legislativo, con la finalidad de dar sustancia y continuidad a los objetivos fundacionales del grupo. Allí se definieron, sobre todo, acciones orientadas a la difusión del tema en el Uruguay, como la publicación de un libro con artículos de expertos uruguayos, el lanzamiento de una página de Internet y la organización de exposiciones sobre el tema en diferentes entidades.

Son todas medidas y acciones que se suman a un apoyo histórico. La rápida reacción del Uruguay a fines del año 2011, cuando decidió prohibir el uso de sus puertos por parte de barcos que enarbolen la bandera ilegítima de las islas Malvinas, y la constitución de un Foro de tan alta calidad intelectual para apoyar el reclamo argentino, son prueba de que el Presidente Mujica ha tenido una posición guía sobre el tema. El Uruguay, por la ascendencia personal de su Presidente y por sus decisiones rápidas y valientes, ha sido un referente para otros países de la región, que siguieron sus pasos.

Los argentinos no pedimos nada diferente a lo que exige la comunidad internacional. Queremos sentarnos a dialogar, pacíficamente, la cuestión de la soberanía de las islas Malvinas, de conformidad con las respectivas resoluciones de Naciones Unidas. No hay ninguna posibilidad, ninguna hipótesis, de un conflicto por fuera de los canales diplomáticos. La Argentina bien sabe que las guerras sólo sirven a las dictaduras y a los fabricantes de armas, nunca a los pueblos, que siempre sufren.

Nuestro reclamo incluye la normalización de la anacrónica y peligrosa situación del Atlántico Sur, donde un territorio colonial, altamente militarizado por la potencia ocupante, constituye una mácula para una orgullosa zona de paz, libre de armas nucleares. La paz, insisto, es el único camino y debemos trabajar por ella.

También nuestra preocupación se vincula con la protección del medioambiente y el desarrollo sustentable, dos conceptos de plena vigencia el siglo XXI. La ganadería y los recursos energéticos y pesqueros, hoy explotados por el Reino Unido, son un patrimonio argentino que debería enriquecer a toda la región a través de las diversas instancias de integración comercial latinoamericana. En una penosa repetición de los esquemas coloniales históricos, sufrimos una ocupación territorial seguida de extracción de riquezas sin consideración por las consecuencias ambientales.

Con pleno conocimiento de esta delicada situación, estoy seguro de que el Foro Malvinas en el Uruguay, por la estatura intelectual, la experiencia y el compromiso de sus integrantes, apoyará y difundirá la causa Malvinas en todo el país, con argumentos sólidos y a través de contenidos que alcancen a la mayor cantidad de públicos posible.

Es por ello que la Argentina agradece profundamente a la sociedad uruguaya y, en particular, a los miembros del Foro Malvinas en el Uruguay. Y lo hace con la razón y el corazón, bajo la convicción de que somos una misma patria, una misma nación, dos repúblicas.

Dante Dovena, embajador de la República Argentina en el Uruguay

Fecha de Publicación : 04/04/2012